Blue Hoteles Asturias

"En el corazón de la ciudad".
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miércoles, 19 de marzo de 2014

Vuelve la Ruta, triunfa lo vintage y Blue Hoteles se posiciona en un lugar de privilegio para que disfrutes de todo en Gijón..



La Ruta de los Vinos vuelve a recuperar el tirón que tuvo en la década de los ochenta y noventa. Las vinaterías y bares que han abierto en los últimos años «han hecho zona» y garantizan el lleno los fines de semana y festivos con clientes de todas las edades. El catalizador de esta nueva etapa dorada de la Ruta ha sido El Alvoroto, que ocupa el amplio local de lo que fue La Gasolinera, frente al hotel Blue Santa Rosa. Su propietaria, Isabel Díaz, es una auténtica relaciones públicas que, desde que abrió el negocio el pasado 25 de junio, ha captado a nueva clientela que acude puntualmente a tomar el vermú por las mañanas o a picar algo al oscurecer. «Últimamente, siempre ves ambiente por aquí. Hasta los lunes se acerca gente. Lo ideal para nosotros es que haga buen tiempo, pero tampoco excesivo, porque si no hay escapada generalizada hacia los merenderos», explica Isabel.
La movida que queda en la zona es cada vez más residual. En este momento sólo permanecen en activo El Zapatero y La Naviera, pero los hosteleros de la Ruta coinciden en que «sólo es cuestión de tiempo que ambos locales acaben convertidos en vinaterías por la presión que ejercen el resto».
Otro establecimiento de la zona que se ha visto beneficiado por este renacer de la Ruta es La Perla, un local que en los años ochenta tuvo como santo y seña su ensaladilla y su salpicón. Ángel, uno de sus camareros, reconoce que los fines de semana y en verano, cuando los horarios de trabajo se alargan, «no puedes ni moverte por aquí».

Hamburguesas de cordero
Sinatra, Turnedo y Gilda también se han ganado su sitio en la zona. En este último bar sus tres socios, Carlos, Diego y Santi, han reinventado la hamburguesa sustituyendo la tradicional carne por cordero, pulpo y cochinillo. Ellos achacan el recuperado esplendor de la Ruta a sus anchas calles peatonales y a sus terrazas bien resguardadas, donde «los padres pueden estar tranquilos tomando algo mientras sus hijos corretean por las inmediaciones».
La zona hostelera de El Molinón también está ganando mucho peso conforme se ha llenado de ‘activos’. Negocios como Stadium, Hat Trick, Carling Goal (en el local del antiguo Brutus) y la Pulpería Mario han dinamizado ese espacio apartado del núcleo urbano donde siempre hay ambiente, haya o no partidos del Sporting. La variedad de su oferta, la tranquilidad del enclave, la relación calidad precio y las numerosas plazas para aparcar son algunas de las claves de la pujanza de estos nuevos gastrobares y cervecerías. Chema Noval, al frente de Hat Trick, que ocupa un local de 560 metros cuadrados, asegura que sirve 70 comidas diarias. El gimnasio Metropolitan y el Dock39 también son proveedores de clientes.
El éxito de la Ruta de los Vinos y de los bajos de El Molinón como zonas hosteleras coincide en el tiempo con la moda de lo vintage y lo hipster en la hostelería local. Los nuevos proyectos que han ido irrumpiendo en los últimos meses llevan en su mayoría ese sello evocador de otras épocas en la decoración, el mobiliario, en la indumentaria de los camareros y hasta en la imagen corporativa. Los cafés y bares de copas más rompedores del momento tienen como denominador común ese gusto por el refinamiento a través de lo clásico y familiar. La innovación y diferenciación las dejan para las cartas de comidas y bebidas.
Un ejemplo meridiano de esta última tendencia que triunfa ahora es El Siete, en la calle Recoletas, en Cimadevilla. Abierto antes de las Navidades, es la última propuesta de los hermanos Borja y Cuco Cortina, responsables de El Palacio y del Varsovia. El bar ocupa parte del antiguo comedor de El Palacio al que se le han añadido nuevas estancias estrechas y acogedoras en vertical (en total abarca tres plantas) anexas al Palacio de Revillagigedo. El concepto es el de un sitio de comidas en plan picoteo donde lo más importante es que haya una larga sobremesa con opción a una copa bien servida o un cóctel.
Su decoración y mobiliario son eclécticos, con una amalgama de estilos que le dan apariencia de un desván ordenado o de una buhardilla con solera. En El Siete no se reserva mesa, porque sus promotores quieren que el paso de la gente por allí sea «dinámico, para que tenga vida». Funciona a partir de las 18.30 horas de martes a sábado. «Buscamos un toque de distinción que no se transmita en el precio», asegura Borja Cortina, quien ya prepara la puesta a punto de la terraza para antes de Semana Santa. La filosofía es similar a la de Ten Con Ten, un restaurante madrileño que el Grupo Gavia también tiene como referente para dar continuidad, con garantías de éxito, al viejo Café Dindurra.
Otra de las novedades más recientes en la hostelería gijonesa ha sido transformación del café Manacor en el Portobello, en el área de influencia de la Ruta de los Vinos. Ofrece cafés y pinchos para llevar durante el día y por la noche sirve cervezas y copas con estilo, pensando en el ocio después del trabajo.
En el segmento de las cafeterías Toma 3, Defabula y Quemedas le han dado una vuelta de tuerca a este tipo de negocio. Son establecimientos donde lo mismo proyectan una película, dan un concierto o te imparten un curso de iniciación al ganchillo. Toma 3 y Defabula están en Marqués de Casa Valdés. El primero incluye una librería y un videoclub especializado y el segundo apuesta por los productos ecológicos y se define como ‘cafetetería’. Por su parte, Quemedas, en la calle Instituto esquina con Munuza, es un espacio multifunción que ofrece productos de alimentación e incluye zona infantil, área de internet y tienda de regalos.

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